La formación ultra examinará a candidatos para todas las autonomías y las capitales para que no se cuelen “arribistas”

La irrupción de Vox por primera vez con 12 escaños en un parlamento fue la sorpresa que ha conmocionado la política española desde las elecciones andaluzas y también las precarias estructuras internas de esa formación. El partido de Santiago Abascal asegura que está recibiendo desde el pasado domingo 1.000 peticiones de afiliación diarias y ya está a punto de sumar 20.000 militantes de pago (nueve euros al mes), que son casi el doble de los que tenían hace menos de dos meses en la asamblea de Vistalegre y casi el triple de los que tenían en verano cuando salió elegido líder del PP Pablo Casado, según el avance que se facilitó desde su secretaría de Organización.

Vox ha visto desbordada su previsión de trasladarse a una nueva sede central en el distrito madrileño de Chamberí antes de su inauguración. Abascal convocó este miércoles por primera vez a su comité ejecutivo nacional tras el resultado del domingo en Andalucía en el salón Pedralbes de un hotel del barrio de Salamanca de Madrid porque su actual sede es minúscula. La sala alquilada se quedó pequeña ante la aparición de casi un centenar de representantes de medios de comunicación. Abascal habló después de que está recibiendo infinidad de mensajes y felicitaciones, de dentro y fuera de España, aunque no quiso precisar nombres ni partidos ni países. También habló del “aluvión” de personas que se les están acercando, un asunto que les preocupa porque dice querer evitar a los “arribistas” que se suelen aprovechar de este tipo de situaciones.

Vox pretende presentar ahora candidatos a todas las autonomías donde habrá elecciones en mayo, y al menos a las capitales de provincia y a las europeas. Abascal aseguró que se abrirá un proceso de primarias internas y estudia contratar a una empresa privada para efectuar exámenes de validez a los aspirantes. El partido tiene en la actualidad algo menos de 20.000 afiliados, que se han disparado desde los 3.200 que disponían en agosto de 2017. La elección de Pablo Casado como líder del PP en julio pasado fue otra espoleta para Vox, que se disparó de los 7.000 afiliados a los 11.000 que dijo disponer en la asamblea nacional que celebraron en Vistalegre el pasado 7 de octubre. Desde las elecciones andaluzas del 2-D han sumado otros 3.000 carnés nuevos.

Tras la ejecutiva, Abascal repitió sus mensajes de culpabilizar a Pablo Iglesias de un posible clima de violencia y de los ataques que puedan recibir simpatizantes de su partido. Pero sobre todo fijó sus condiciones para pactar con PP y Ciudadanos en Andalucía. Vox se declara así “a la expectativa” de un posible pacto entre PP y Ciudadanos en Andalucía para entrar a negociar y fijar su posición. El presidente del partido de extrema derecha comunicó esta postura tras la primera reunión del Comité Ejecutivo Nacional. “No ha habido reuniones con PP y Ciudadanos y no las va a haber hasta que PP y Ciudadanos comprueben si son capaces de llegar a acuerdos”, ratificó. Abascal pidió a los otros dos partidos del centro derecha que clarifiquen si están dispuestos de verdad a “no frustrar esa oportunidad extraordinaria” que se ha abierto para expulsar al PSOE de la Junta de Andalucía.

En ese contexto, Abascal entiende que tanto los aspirantes de esas formaciones, Juan Manuel Moreno (PP) como Juan Marín (Ciudadanos), son “prescindibles” y tampoco pidió puestos en ese futurible Gobierno para su partido: “Ni cargos ni cargas”. Vox esperará a ese posible pacto y a las posteriores conversaciones que les planteen para aclarar si es necesario incluso que se abra una negociación con ellos para que aseguren sus 12 escaños en la votación final. Podría no ser obligatorio.

Lo que sí fijó Abascal, tras la ejecutiva, fueron las propuestas que plantearán a PP y Ciudadanos, eso sí, por ahora sin líneas rojas y con la prioridad de eliminar las leyes más sociales aprobadas estos años por la Junta socialista, como la de memoria histórica o la de género. Vox reclamará que se cierre Canal Sur (aunque admiten que no tienen mayoría suficiente para cambiar eso en el estatuto), la reforma de esa norma autonómica para devolver competencias al Estado sobre Educación y Sanidad, la supresión del artículo que define Andalucía como “una realidad nacional”, una auditoría para controlar el fraude del PER, la supresión inmediata del impuesto de sucesiones, la reducción del tipo autonómico del IRPF, un estudio detallado de los organismos superfluos de la Junta paralela y medidas de protección a la caza y la tauromaquia.

Para acabar, Abascal estableció posición en nombre de Vox a favor de la cadena perpetua para los violadores cuando se le preguntó por la sentencia del caso de La Manada; propuso proteger jurídicamente más que ahora con la inviolabilidad al Rey ante la disposición a eliminar ese precepto constitucional del presidente, Pedro Sánchez; se negó a puntuar su posición ideológica del 1 al 10 y dijo que no ha hablado con Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, en los últimos cuatro años de asuntos políticos.

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