El líder socialista insiste en “tender la mano a todos los partidos” porque “España necesita acuerdos” y no la “vetocracia” de PP y Ciudadanos

Con las encuestas soplando a favor y los ánimos internos en pleno crecimiento, Pedro Sánchez ha lanzado este domingo desde Galicia un mensaje de advertencia a la militancia socialista: «Hay mucha gente que nos dice que el 28 de abril nos va a votar. Bien, pero no nos confiemos, aprendamos de lo que ocurrió en Andalucía y movilicémonos». Estas han sido las últimas pero significativas palabras del candidato del PSOE en un mitin celebrado en A Coruña, en el que ha desgranado las medidas sociales impulsadas en sus nueve meses de Gobierno y de las que cree que las bases deben «enorgullecerse».

Sobre la pista del pabellón polideportivo del colegio público San Francisco Javier de A Coruña y bajo el espectro de una canasta de baloncesto, Sánchez ha llamado a los militantes a movilizarse para lograr una mayoría que permita retomar proyectos «frustrados» como la eutanasia, una alusión a la muerte digna que ha arrancado una de las mayores ovaciones del auditorio. Y ha asegurado que no piensa dar ni un paso atrás en su idea de «tender la mano a todos los partidos» después del 28-A, porque una de sus «virtudes» en política es «ser testarudo».

Frente a las feroces críticas recibidas de ciertos sectores incluso socialistas por negociar con los partidos independentistas catalanes, Sánchez sostiene que España «necesita acuerdos» y no la «vetocracia» que propugnan PP y Ciudadanos. La pugna electoral que se avecina la ha planteado como la elección entre «dos caminos: «Una España en la que quepamos todos o en la que solo quepan los tres de la foto de Colón», o lo que es lo mismo, «una democracia en la que puedas ponerte de acuerdo con los que piensan diferente o solo con los que piensan igual que tú».

El líder socialista ha prometido «tender la mano a todos los partidos para llegar a acuerdos» porque ser «patriota no es gritar ‘viva España’, sino trabajar todos los días por que en España se viva mejor». «Sin duda alguna», el PSOE «hablará con todos los progresistas de Galicia y España», ha defendido Sánchez en un guiño a las mareas gallegas, pero también ha abogado por «trascender la dialéctica entre izquierdas y derechas y hablar a toda la España moderada, cabal y sensata». Sin mencionar siquiera a Podemos, ha centrado sus pullas en Ciudadanos, que a su juicio pone la etiqueta de constitucionalistas solo a los que «leen la Constitución como ellos consideran que hay que leerla». Sánchez ve «más coherente» al PP en sus pegas al feminismo que al partido de Albert Rivera: los populares de Pablo Casado «nunca han creído en la igualdad», mientras que el líder de la formación naranja «va cambiando de chaqueta».

El repaso a las medidas aprobadas por su partido en la legislatura más corta de la historia democrática española ha sido para el millar de fieles allí congregados casi un tutorial de cómo predicar el mensaje socialista. Sánchez les ha explicado a los presentes por qué ha optado por el decreto ley para seguir gobernando en tiempo de descuento. PP y Ciudadanos, ha argumentado, controlan la Mesa del Congreso y han «demorado» y «bloqueado» iniciativas legislativas socialistas que contaban con mayoría parlamentaria. Ante lo que ha calificado de «filibusterismo parlamentario», ha defendido su opción por gobernar hasta el «último minuto de la legislatura». «No es que les molesten los viernes sociales, les molestan las políticas sociales», ha dicho de las «tres derechas» de PP, Ciudadanos y Vox. «Porque desvelan que los recortes del PP nada tenían que ver con la crisis».

A Coruña, el viejo feudo socialista engullido por la nueva izquierda de las mareas que ha elegido Sánchez para su periplo de precampaña, ilustra la crisis electoral en la que están sumidos desde hace una década los socialistas gallegos. Esta ciudad fue gobernada durante 23 años consecutivos por el PSOE, pero ahora es tercera fuerza. Las esperanzas de la militancia de revivir las glorias del pasado están puestas en la abogada Inés Rey, candidata a la alcaldía en las municipales de mayo, quien ha pronosticado que el electorado le agradecerá a Sánchez en forma de votos que haya puesto “la igualdad en el centro” de su política.

“Esta tierra se empieza a mover”, ha asegurado, por su parte, Gonzalo Caballero, secretario general del PSdeG-PSOE. Él se muestra convencido de que las fuertes protestas contra el deterioro de la sanidad gallega, “la mejor muestra de la gestión de Feijóo”, son un síntoma del declive del PP en Galicia y de la resurrección de los socialistas. “Hace dos años nadie creía que el PSOE podría remontar” pero Sánchez “inició el camino de la resistencia”, ha recordado Caballero, enmudecido por los entusiastas aplausos de la militancia.

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