El líder de Cs planea cambios una modificación estatutaria

Periodista

En pleno verano, prácticamente el último día antes de marchar de vacaciones, Rivera reunirá por segunda vez en un mes al Consejo General, el máximo órgano de dirección de Ciudadanos. El contexto del cónclave —convocado por sorpresa dos semanas después de la cascada de dimisiones en su cúpula y tras la investidura de Pedro Sánchez— ha despertado la inquietud en el partido, sobre todo entre el sector crítico. El orden del día enviado a los consejeros apunta además a cambios de calado, aprovechando el estío: una modificación de los estatutos, así como del reglamento del propio Consejo General.

El hermetismo es total en la cúpula sobre los cambios. Varios dirigentes consultados reconocen no tener más información que la del orden del día: Rivera lleva en secreto sus planes después de varias semanas de zozobra interna, en la que ha sido la mayor crisis desde la expansión nacional del partido con la dimisión de tres miembros del comité ejecutivo; uno de ellos, Toni Roldán, integrante además de la ejecutiva permanente, el núcleo de decisión.

Algunas fuentes de la dirección apuntan a la posibilidad de que los cambios estén relacionados con una remodelación de la ejecutiva para sacar al sector crítico e incorporar a algunos de los fichajes de las pasadas elecciones. En el círculo de Rivera hay voces que consideran que el líder debería prescindir de los disidentes, que se “concertaron” para forzar una votación que reconsiderara la estrategia del no a Sánchez en un momento de máxima presión al partido para que se abstenga en la investidura.

Que Rivera va a remodelar su dirección es un hecho que el propio líder ya anunció a los suyos. Su pretensión es tener la nueva composición del órgano a punto antes de septiembre: de ahí que la convocatoria del Consejo General encaje en esos planes. Aunque el líder no necesita cambiar los estatutos para destituir miembros de la dirección, porque las normas del partido ya otorgan esa competencia en exclusiva al presidente. El aval del Consejo General solo se requiere para las incorporaciones. El último consejo, el 28 de junio, dio el visto bueno —por unanimidad— a la entrada de Marcos de Quinto, exvicepresidente de Coca-Cola y número dos de Rivera en la lista por Madrid el 28 de abril. Para las destituciones, Rivera tiene manos libres.

Los estatutos de Ciudadanos otorgan también el máximo poder al líder para determinar las distintas áreas del comité ejecutivo y sus competencias. Pero aunque organizativamente no revista complejidad, el descabezamiento del sector crítico sí que podría tener coste político, porque algunos de sus miembros son cargos de peso. Es el caso de Luis Garicano, jefe de la delegación en el Parlamento Europeo, o de Francisco Igea, recién nombrado vicepresidente del Gobierno de Castilla y León. Precisamente por su relevancia, varios de estos dirigentes creen que no serán destituidos.

El Consejo se celebrará apenas cuatro días después de la investidura de Sánchez. En la dirección de Cs consideran que el líder socialista la sacará adelante en julio porque llegará al final a un acuerdo con Unidas Podemos pero, de no ser así, se reafirmarán en su negativa a facilitarla, según trasladan fuentes de la cúpula.

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