Cospedal y Bárcenas declaran como testigos este jueves en el juicio de los discos duros

En septiembre de 2016, por sorpresa, todo cambió en el proceso que sienta al PP en el banquillo desde el pasado viernes. Luis Bárcenas, extesorero del partido, decidió enviar un correo electrónico a sus abogados para ordenarles que se retirasen de la causa por la destrucción de los discos duros de los ordenadores que él usaba en la sede de Génova. Una iniciativa que pilló tan a traspié a su abogado, que el letrado se encontraba ya redactando el escrito de acusación tras el procesamiento de la formación. «Tenía múltiples frentes abiertos y quería concentrarme en lo verdaderamente importante para mí», se justificó después Bárcenas, que este jueves está citado como testigo en la segunda sesión del juicio. También, la ex secretaria general, María Dolores de Cospedal.

La jornada servirá, por tanto, para ver si se repite en un juzgado —con las consecuencias que puede suponer para los populares— el duro enfrentamiento que protagonizaron los dos ex altos cargos del PP tras estallar el escándalo de los papeles de Bárcenas. Una disputa pública que pervive ahora amainada, pero que en aquellos meses resultó muy enconada. Tanto que el extesorero, que cumple actualmente condena por el caso Gürtel, llegó a señalar directamente a la secretaria general como receptora de dinero negro: «Es mi mano la que entrega el sobre a la señora De Cospedal». Mientras Cospedal, por su parte, le ganaba una demanda por vulnerar su honor y, en relación con la causa de los discos duros, le acusaba de fabricar «un montaje para perjudicar» al partido.

«Cuando Bárcenas deja de tener una relación con el PP, él pretende llevárselos a casa y un juez le dice que no son suyos, sino del PP. Y antes de irse, según él mismo reconoce, les cambia el disco duro, lo que él tuviera, él sabrá lo que tenía», afirmó la dirigente en la comisión de investigación abierta en el Congreso por la supuesta financiación ilegal de la formación conservadora. El extesorero, en cambio, responsabilizó a Cospedal de la destrucción intencionada de unas unidades de almacenamiento que, según él, contenían «pantallazos de correos con dirigentes del PP» y «escaneados de recibís» de pagos «regulares e irregulares» en el partido.

Dos versiones contrapuestas que podrán escucharse este jueves en la segunda sesión del juicio, donde se imputan delitos de daños informáticos —por haber borrado sin autorización archivos ajenos— y encubrimiento. Aunque, eso sí, antes será el turno de la declaración de los acusados que se sientan en el banquillo: además del PP, como persona jurídica; la extesorera Carmen Navarro; el que fuera responsable de los servicios jurídicos, Alberto Durán; y José Manuel Moreno, responsable informático.

Todo ello, en una causa que trae de cabeza al PP, que se esfuerza en evitar las repercusiones políticas. Tras conseguir que el magistrado no permitiese la retransmisión y grabación del juicio, los populares han intentado erigir un segundo dique de contención desde que arrancó la vista oral. La formación de Pablo Casado difundió un argumentario esa misma jornada, donde manifestaba su confianza en la «inocencia» de los investigados. «El PP está seguro de que todo se resolverá favorablemente y que la verdad prevalecerá en un caso en el que algunos han intentado durante muchos años medrar para hacer daño a unas siglas y a unas personas que siempre han actuado correctamente y de acuerdo con la legalidad», afirmó la formación conservadora la pasada semana.

El caso de los discos duros ha superado cinco años de escollos: desde el archivo a su reapertura y una posterior reconstrucción del sumario tras el extravío de la documentación. La Fiscalía ha pedido, además, el sobreseimiento. Y la acusación la sostienen IU, el Observatorio DESC y la asociación de Abogados Demócratas por Europa (Adade).

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