Madrid y Barcelona son los dos centros políticos, pero otros 8.116 municipios, 12 comunidades autónomas y Ceuta y Melilla dirimen su futuro

En las campañas electorales siempre hay un norte, un sur, un este y un oeste. Unas coordenadas a las que los partidos se encaminan con la brújula en la mano durante 15 días. A veces sucede un imprevisto. La muerte de Alfredo Pérez Rubalcaba ha sido uno de gran magnitud y la aguja de la brújula ha girado durante unas horas sin señalar el rumbo electoral por el imán del estadista socialista. De repente, los políticos se comportan como personas normales y se deshacen en elogios y reconocimientos a la valía del adversario, al que hasta hace no mucho veían como enemigo. Pero solo dura un día.

Los socialistas suspendieron su campaña hasta mañana lunes, consternados y deshechos por el fallecimiento del político cántabro. Muchos llevarán luto durante un largo periodo y cuando no hallen respuestas a los problemas se preguntarán: “¿Qué habría hecho Rubalcaba?, ¿qué habría dicho?”. A los socialistas ya les pasó, y a algunos todavía les pasa, cuando falleció el gaditano Alfonso Perales —“¿qué habría hecho Alfonso?”—. Y a los de Izquierda Unida de Andalucía, cuando una enfermedad repentina se llevó a su portavoz parlamentaria Concha Caballero —“¿qué diría Concha?”—.

El resto de las formaciones reanudaron ayer sus agendas y sus campañas, interrumpidas el viernes en memoria del político socialista, salvo Vox. Sin tiempo de respiro respecto a las últimas elecciones, de nuevo están dándole vueltas a esa decimilla arriba o abajo de las encuestas que proyectan gobiernos autonómicos y municipales de mayoría de izquierdas o de derechas. O entreverados en el caso de que Ciudadanos pacte con el PSOE en según qué sitios. Esa es una de las grandes incógnitas. Y así dos semanas.

Lo que nunca pierde protagonismo es Madrid y Barcelona, los dos centros políticos españoles en los que se concentra el interés. Pero hay muchos más focos, aunque no se vean, tantos como 8.116 municipios, 12 comunidades autónomas y Ceuta y Melilla. La encuesta del CIS tiñe el mapa de rojo, pero en el caso de los ayuntamientos habrá que esperar hasta que se constituyan el 15 de junio para saber el resultado final, y unas cuantas jornadas más para ver la composición de los gobiernos regionales.

“En la campaña parece que todo se resuelve con lo que ocurra en Madrid y Barcelona. Y aquí hay más resultados. Las otras periferias van a hablar. La España vacía, Extremadura, Murcia, Castilla y León… Los resultados que se den ahí pueden ser más importantes porque pueden condicionar la política de pactos”, asegura Javier Torres Vela, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

Normalmente, las elecciones municipales y autonómicas suelen ser de medio mandato y son el termómetro más exacto para medir la salud de los grandes partidos con vistas a la competición nacional. Sin embargo, las elecciones generales de hace dos semanas ya han adelantado el diagnóstico y han agotado la dialéctica nacional.

Los candidatos socialistas quieren “regionalizar” la campaña, hablar del terreno y sobre el terreno. “Hay que incorporar a la agenda nacional el abandono de la línea de tren que une Extremadura con Madrid”, resume un dirigente a modo de ejemplo de cómo debe ser la carrera hacia el 26 de mayo.

También los candidatos populares están por “localizar” la apuesta electoral. Dirigentes provinciales del PP aseguran que por primera vez Génova ha sido “más flexible y menos rígida” con las campañas de sus candidatos y ha dejado que estos incorporen de manera voluntaria el lema nacional. “Tenemos que ser la primera fuerza de la derecha y lo que nos diferencia de Ciudadanos y de Vox es el conocimiento de nuestros alcaldes y el bagaje de la gestión”, aseguran fuentes del PP andaluz.

A demandar el voto útil de la derecha se dedicó ayer el portavoz popular en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, quien aseguró que votar a Vox “es tirar el voto a la basura”. El presidente nacional del partido, Pablo Casado, no usó esas palabras tan despectivas, pero advirtió que “lo que no se una en torno al PP no se va a unir”, y pidió sumar votos para hacer de “contrapeso” y no dar “carta blanca al socialista Pedro Sánchez”. Usó un principio de la Física. ¿Qué principio químico habría utilizado Rubalcaba?

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