Los servicios de salvamento han localizado a 639 sin papeles desde el pasado viernes

Los últimos cinco días han acabado con tres meses de contención de la inmigración irregular hacia las costas españolas. En menos de una semana, la tendencia a la baja de las llegadas por mar que venía consolidándose desde febrero se ha invertido con el rescate de 639 personas que han sido posteriormente desembarcadas en España. La cifra, que contempla la actividad de viernes a martes, es superior a la de todos los migrantes rescatados durante el mes de marzo y casi alcanza los realizados durante el mes de abril. «Ahora hay una situación idílica porque las entradas son ridículas, pero los actores son muy variados y la tendencia puede cambiar», advertía en marzo el general de la Guardia Civil Félix Blázquez, responsable de la Autoridad de Coordinación frente a la inmigración irregular en el Estrecho.

Fuentes del Ejecutivo español prefieren no hablar aún de un cambio de tendencia y aseguran que el Gobierno marroquí, fundamental para contener las salidas desde sus costas, mantiene su colaboración. Lo hace, aseguran las mismas fuentes, a pesar de contar con medios limitados y no haber recibido aún la totalidad de los 140 millones de euros comprometidos por la UE hace siete meses.

Desde el Ministerio del Interior sugieren múltiples factores para explicar el pico repentino de llegadas, entre ellos las condiciones meteorológicas favorables. En el ministerio también apuntan a la presión migratoria creciente de los países subsaharianos. Con la ruta del Mediterráneo Central prácticamente bloqueada por la política de puertos cerrados de Italia y Malta y, más recientemente, por la guerra civil que se traba en Libia, la ruta mediterránea que lleva a España continúa siendo la opción más viable y segura para los emigrantes que pretenden llegar a Europa. Esta circunstancia ya se vio el el año pasado cuando España, que registró más de 65.000 entradas por tierra y por mar, se convirtió en la principal puerta de entrada al continente de la inmigración irregular.

También el Ramadán, que comenzó ayer en Marruecos, ha influido en el control de las salidas, según el presidente de la asociación Adesguim, dedicada a apoyar en el país vecino a los ciudadanos de Guinea Conakri. Sampú, guineano radicado en Rabat que prefiere no divulgar su apellido, cree que existe un vínculo económico entre el Ramadán y el aumento de pateras que salen hacia las costas españolas. “Cuando va llegando el mes sagrado los vigilantes marroquíes quieren ganar dinero”, sostiene Sampú. “Durante los últimos meses era casi imposible salir hacia España. Desde hace una semana ya están saliendo pateras. Y la causa es el Ramadán”, diagnostica.

La presión marroquí

Las cifras de estos días revelan, de cualquier forma y más allá de la presión migratoria en los países subsaharianos, que los magrebíes, fundamentalmente marroquíes, continúan siendo buena parte del grueso de inmigrantes que llega a España de manera irregular. Prueba de ello es que las 214 personas auxiliadas ayer por la Guardia Civil en solo 10 horas eran de origen magrebí.

Diversas causas, como el desempleo, continúan empujándoles a migrar, pero varias fuentes en Marruecos destacan la inminencia del reclutamiento militar obligatorio que ha resucitado el Estado marroquí tras 12 años abolido. Cerca de 10.000 marroquíes entre los 18 y los 25 años serán llamados al servicio militar al concluir el próximo verano.

La operación de identificación de los futuros soldados comenzó el 9 de abril y terminará el 7 de junio. “Hay un sentimiento generalizado entre los jóvenes de que quieren marcharse”, señala un miembro de una ONG que prefiere preservar el anonimato. “El problema es que Marruecos preparó todo su sistema para combatir la emigración ilegal pensando en los subsaharianos, no en los propios marroquíes”. 

 

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