Ocupó durante algo más de una década cargos en la enseñanza y ahora su pasión la centraba en mejorar su universidad, la Complutense

A Alfredo Pérez Rubalcaba su paso por la cartera de Educación le dejó una fuerte huella, quizás por ser antes profesor titular de Química. Era su gran pasión y seguía aún el día a día de la política educativa. Este viernes la ministra en funciones del ramo, Isabel Celaá, recordaba esta vertiente del político tras su fallecimiento: «Siempre miró la educación con altura de Estado, considerándola clave para la modernización y el desarrollo económico, social y político de España».  La vicepresidenta en funciones Carmen Calvo ha abundado también en esta idea: «Le gustaba mucho trabajar en educación porque, como buen socialista, creía que en la educación la sociedad se lo jugaba todo».

Apenas fue ministro de Educación un año (junio 1992 – julio 1993), pero la trayectoria de Rubalcaba en el ministerio se remonta a la llegada de los socialistas al poder en 1982. Desde entonces fue encadenando puestos: jefe de gabinete técnico, director general de universidades, secretario de Estado de Educación… «Tuvo una influencia muy grande en la Ley de Reforma Universitaria y en la LOGSE [Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo de España] y la primera reforma de la FP que se hizo», cuenta el actual secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana, quien ya de niño competía con Rubalcaba en los campeonatos escolares provinciales de atletismo. «El era mejor que yo en los 100 metros», confiesa.

Tiana continúa su recuerdo con emoción: «Alfredo era un trabajador infatigable que se leía todos los textos de la LOGSE —no porque no se fiara, eh— y te los devolvía llenos de notas con una letra complicada. Pedía siempre que se fuese muy didáctico en la redacción de la ley, coherente y comprensible. ‘¡Si no lo entiende el ministro, como lo va a entender la gente!’, decía».

«Rubalcaba siempre insistía en que se sentía una persona de educación, aunque haya estado en cometidos muy importantes como el fin de ETA. Con esto vibraba mucho», rememora el secretario de Estado. Entre 2004 y 2006 Rubalcaba, portavoz en el Congreso, llevó toda la negociación parlamentaria de la Ley Orgánica de Educación (LOE) y se veía casi cada día con Tiana. La patronal de la concertada salió a las calles pues creían que la norma les castigaba, y Rubalcaba llegó a un acuerdo con esta que calmó los ánimos. Al día siguente de la aprobación de la ley, la ministra María Jesús San Segundo fue cesada y su ley sigue parcialmente vigente.

En 2011, cuando Rubalcaba debutó como candidato a presidente del Gobierno, lo hizo con una propuesta educativa, demostrando así otra vez su implicación en una mejora de la enseñanza en España. Lanzó entonces la idea de un MIR de profesores que obligase a los candidatos a pasar un examen y un exigente periodo de prácticas antes de empezar a ejercer. La medida no ha llegado a aplicarse, pero sí es bien vista por los partidos políticos, también los de derechas.

Rubalcaba volvió hace cinco años a la Universidad Complutense de Madrid como profesor de Química Orgánica y en este tiempo no se limitó a la docencia, sino que se puso a las órdenes del hoy rector saliente, Carlos Andradas, para lo que dispusiera. «Jugó un papel importante en programas clave, como la creación del proyecto Alumni —la red de antiguos alumnos—, la recuperación del colegio mayor San Juan Evangelista y otros que desgraciadamente no va a poder culminar», se lamenta Andradas. «Su carácter de servidor público fue una de sus señas de identidad hasta el último momento».

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