El pleito entre las islas remitió hace tiempo; persiste, en época electoral, la riña política entre CC y PSOE

Rafael Robayna nació hace medio siglo en Gran Canaria. Estudió Biología en la Universidad de La Laguna, la única de entonces. Hace treinta años, cuando se fundó la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, era de los que creían (sobre todo en Tenerife) que esa universidad era innecesaria. Pensaba que los colegios universitarios podían satisfacer el deseo grancanario de su propia universidad. La algarada tinerfeña contra la ULPGC concentró a políticos en una manifestación que fue el punto álgido del pleito que ahora persiste, casi en solitario, en la discordia política, un volcán que se incendia en elecciones. Las islas no se enfrentan, los políticos están sobre el volcán de la discordia.

Ahora Robayna, catedrático de Fisiología Vegetal, es el rector de la ULPGC y uno de sus amigos es el rector de La Laguna, Antonio Martinón (1950), catedrático de Matemáticas. No hay pleito, hay cooperación. Los dos coinciden por separado que es esencial potenciar ambas universidades para luchar contra la lacra del desempleo de los jóvenes. Robayna ha visto en las aulas “la sensación de que no se ve porvenir ni en el estudio”.

Educación y paro. Dos problemas que se dan la mano en la agenda canaria. Robayna no ve “el consenso adecuado” para que los políticos los aborden ahora sin tener en cuenta “sus respectivos partidismos”. No hay “un proyecto de Archipiélago; ya nos desune bastante la fragmentación como para que la política no llegue a acuerdos que permitan de veras la existencia de un gobierno regional”. ¿Será posible un consenso? Entre pueblos no hay problema, “la cuestión es entre políticos”. Que “los dueños de nuestros destinos” sean incapaces de rebajar “discordias” indica lo difícil que es bajar “el fuego de este volcán”.

Él sugiere que en el gobierno haya personas de relieve que no estén en la arena partidaria. Su colega será sustituido estos días por una catedrática (solo se han presentado mujeres). A Martinón le resulta “francamente difícil” vislumbrar un gobierno como el que sugiere Robayna. Pero en las prioridades mantiene por encima de la sanidad, de las pensiones”, la educación. Al principio de la autonomía “se hizo un esfuerzo extraordinario”, habida cuenta el retraso con respecto al resto de España. “Aquel impulso se quedó en el camino. Y ahora es el momento de hacer algo similar: se necesitan más maestros y más profesores, más recursos. Es un asunto de cultura: que todos entendamos que es preferible que un joven estudie a que no lo haga”.

Ahora Canarias está en el 20% de desempleo; si, como señala Martinón, “se debe ir a economía basada en el conocimiento debe dedicarse el 5% del PIB a Educación, en unos años. Estamos en el 0,5%. La media española es más del doble”. ¿Y ve usted a gobierno y partidos inclinados a esa prioridad? “Creo que no. Y en las campañas veo difícil que se atrevan a decir con claridad cuáles son las prioridades”.

Una tierra orgullosa de su cielo. Canarias ha conseguido que el Astrofísico, organismo de gestión de ese bien que preside el azul de las islas, sea “señalado como centro de referencia en el mundo”, como dice su director, Rafael Rebolo. Pero, como sus colegas, él no está complacido: las instituciones canarias están “muy por debajo de las españolas y España está muy por debajo de las del resto de nuestro entorno” en cuanto a financiación de organismos así. “Y seguimos mal aún después de haber empezado a remontar la crisis”. Enfatiza: “Pedimos de manera rotunda que esto cambie de una vez. Llevamos doce años con cambios mínimos, no hemos recuperado todavía el nivel de 2007. No podemos continuar así. Ahí tengo que ser muy tajante”.

Eterna primavera, problemas eternos, viene a decir el catedrático de Economía lagunero José Luis Rivero. “En el ránking español tenemos tres muy malos resultados: dependencia y servicios sociales, educación y sanidad. Son malos en relación con el resto de España. Seguimos con una tasa de paro mucho mayor que la media española, siempre muy cerca de Extremadura y Andalucía”. Y lo que ha hecho “la clase política canaria” es insuficiente, “pues los indicadores son malos desde hace cincuenta años, y nadie ha puesto el suficiente interés para mejorarlos… La incomodidad social está más que justificada”.

Hay quejas perennes contra el Estado. ¿Todo es culpa suya? “Es obvio que una parte de responsabilidad es nuestra. Todas las economías insulares de las 76.000 islas del mundo tienen problemas de crecimiento y de PIB per cápita. Pero, en nuestro caso, además de ese déficit por las condiciones naturales, es evidente que hay una incapacidad social para resolver algunos problemas y eso es una responsabilidad nuestra. Desde que tenemos autonomía, la educación, la sanidad y la dependencia están transferidas”.

El cielo, descuidado. ¿Y la tierra? ¿Es tanto el amor a la tierra que pregonan todos los políticos? Wolfredo Wildpret, catedrático de Botánica, ya jubilado, es el más prestigioso ambientalista de Canarias. Él dice: “No, no creo que sea hipocresía. Es un sentimiento. La isla aísla, y te hace creer que este es el paraíso del mundo y que como esto no hay nada fuera. Creo que es una visión cada vez menos presente”. Él conoce la obra de César Manrique (cuyo centenario se celebra), que convirtió Lanzarote en un ejemplo de respeto a la naturaleza. “En su isla queda poco, a pesar de los esfuerzos de su fundación, de lo que él quiso que se preservara. Su espíritu no ha desaparecido pero sí ha languidecido”. Y esa falta de respeto por lo que hizo se puede trasladar ahora “al desarrollo económico poco controlado del turismo en las islas”.

No todo es oro, pero hay oro. Elsa Guerra, arquitecta basada en Gran Canaria: “Se nos considera un lugar idílico, con un clima magnífico; parece que vivimos en el paraíso, y de hecho hay muchas cualidades en las islas que podrían responder a eso, pero también hay otras que resaltan en los índices de pobreza y de paro”. ¿Culpa de quién? “Seguro que las culpas están muy repartidas. Quizá por una parte no se explican bien las demandas o hay procedimientos que no se controlan adecuadamente. También es difícil la articulación entre las propias islas. No creo que sea una disculpa, pero tenemos que mejorarlo”.

La política es el volcán de la discordia. Ya no hay, decía un veterano periodista isleño, “pleitos entre nosotros”. Desde hace dos años al menos, cuando se rompió la leve entente Coalición Canaria-PSOE y se quedó en el poder Fernando Clavijo, el líder nacionalista, los dos partidos que ahora se disputan la hegemonía (que desde 1993 corresponde a CC) están a la greña, volcánicamente. Algunos datos reclaman al Estado hasta mil millones de euros de deuda a la autonomía, siendo Pedro Sánchez ahora la diana de las culpas.

He aquí el caso que expone el presidente Clavijo, en conversación telefónica con EL PAÍS. “Estamos a 2.500 kilómetros de distancia geográfica, pero a una enorme distancia de insolidaridad de La Moncloa. El presidente Sánchez ha puesto sus prioridades en sus acuerdos con los independentistas y nos ha quitado los recursos a los canarios. Ha lesionado planes contra la pobreza, ha incumplido con las subvenciones a las infraestructuras hidráulicas…” ¿Se llevan ustedes mal? “La relación personal es cordial. Y nos estamos jugando el futuro de una generación. Cuando necesitan nuestros votos vienen, pero ahora se miran en el independentismo y en el PNV… No somos amigos, pero desde el momento en que accede a La Moncloa decide ningunear a los canarios. Y yo no pienso ser sumiso. Me debo a los canarios, él no es mi jefe. Sí lo es de Ángel Víctor Torres”.

Pues fuimos, por la misma vía telefónica a Torres, que aspira a suceder, como líder socialista, a Clavijo. ¿Por qué existe esa riña entre Clavijo y ustedes? “Es una cuestión de Clavijo. Nunca he oído a Sánchez hablar mal de él ni decir nada contra el presidente de Canarias. Antes de que Sánchez fuera presidente ya decía Clavijo que Sánchez iba a ser un cataclismo para Canarias. Es una situación que obedece a una coyuntura política: ellos mantenían al gobierno del PP y a la inversa. Ese es el origen de los desencuentros”. Pero él dice que el Estado le debe a Canarias casi mil millones y que usted es uno de los de los culpables. “Es justo al contrario. Desde que Sánchez llega a la presidencia es cuando se aprueba el mayor número de convenios para Canarias… Quien realmente le dio la espalda a Canarias fue el PP desde 2012 a 2016. Yo lo que he hecho es echar una mano; incluso le he dicho a Clavijo cómo había que hacer, justo lo contrario de lo que afirma”.

Es la actualidad volcánica de la discordia en Canarias.

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