Theresa May comparece en el Parlamento británico. EFE

El humor británico es lo único que parece que sobrevive al Brexit. Al exponer las perspectivas económicas de primavera, ensombrecidas por el abismo del Brexit, el ministro de Economía, Philip Hammond, ha anunciado que van a dedicar fondos a un nuevo superodenador de la Universidad de Edimburgo, que con el algoritmo adecuado, puede dar la solución al problema de la salvaguarda (garantía para evitar la frontera interirlandesa). Ni el superordenador podría resolver este galimatías. El Parlamento ha rechazado la salida sin acuerdo, con enmienda incorporada que insta a que no se haga “en ningún caso”.

El martes el Parlamento rechazó el Acuerdo de May por 149 votos pero el miércoles se ha opuesto a un Brexit sin acuerdo en ninguna circunstancia por cuatro votos. Es otra derrota de la primera ministra, que había avalado una propuesta del Gobierno en ese sentido, aunque sin añadir “en cualquier circunstancia”. Esta votación ha contado con 321 votos a favor y 278 en contra.

Después de rechazar por segunda vez el Acuerdo que defiende la primera ministra, Theresa May, el Parlamento ha debatido esta miércoles la propuesta del Gobierno de una salida sin acuerdo y dos enmiendas.

La primera rechaza una salida sin acuerdo en cualquier circunstancia. Ha sido aprobada por 312 votos frente a 308, ero no es vinculante. Es un buen espaldarazo a la oposición y los partidarios de la permanencia. No es la propuesta del Gobierno, que ha ha de incorporar la enmienda aprobada. Reino Unido va a precisar una ampliación del plazo de salida, más allá del 29 de marzo.

La segunda disponía de una salida amortiguada, con prórroga y un calendario de transición a la carta. Ha sido rechazada por 374 votos en contra y 164 a favor.

May ha insistido en que la única elección posible es entre su acuerdo y salir sin acuerdo. Sin embargo, ha dado libertad de voto a los suyos, lo que ha sorprendido en Bruselas.

Ha anunciado que rechaza la salida sin acuerdo, pero ha dejado vía libre al compromiso Malthouse, lo que en realidad supone una salida con un calendario y unas condiciones a la carta.

Ha querido evitar otra rebelión interna, sobre todo en relación con el compromiso Malthouse, que busca una prórroga hasta el 22 de mayo. y después un periodo de transición hasta el 31 de diciembre de 2021, para poner en marcha una salida sin acuerdo, basada en negociaciones bilaterales. La salvaguarda salta por los aires y por eso gusta a euroescépticos y unionistas. Algo impensable para la UE y que el Parlamento tampoco ha visto viable.

A pesar del voto de este miércoles, como ha explicado Michael Gove, ministro de Medio Ambiente, sigue siendo posible una salida sin acuerdo. “La única manera de evitarlo es votar un acuerdo o revocar el artículo 50”, ha aclarado Gove, quien ha arrancado la sesión vespertina con un elogio a May que parecía su obituario político.

Si el Reino Unido no llega a un consenso, y los Veintisiete rechazan una prórroga o solo acepta el límite del 22 de mayo y sigue sin haber acuerdo, se daría un Brexit a las bravas. Si eso sucediera, habría frontera entre las dos Irlandas, e incluso el Gobierno británico volvería a controlar el mando en Irlanda del Norte, lo que contradice los Acuerdos de Viernes Santo.

El ministro de Hacienda, Philip Hammond, ha advertido que la economía británica es “robusta” pero que la incertidumbre que genera la falta de rumbo sobre el Brexit “no puede continuar porque no sólo daña nuestra economía sino que daña nuestra reputación en el mundo”. Hammond mantiene que un Brexit a las bravas hará que se eleve el paro, suban los precios y baje la producción.

El titular de Hacienda ha pedido que se construya “el consenso necesario para lograr un acuerdo” que permita una salida ordenada de la UE.

El ministro siempre ha apoyado el Acuerdo de May y los Veintisiete y ahora parece inclinarse por buscar una vía para que la salida sea más suave, el llamado modelo noruego, que puede contar con el apoyo laborista. Ni a los euroescépticos más extremos, como el ex ministro de Exteriores, Boris Johnson, ni a los unionistas irlandeses les inspira temor esta opción.

La voz del pueblo

En su intervención, May, con la voz quebrada pero demostrando una resiliencia a prueba de sesiones parlamentarias, ha subrayado que a pesar de su afonía, sabe escuchar “la voz del pueblo”. No ha convencido a muchos diputados, que han hecho oír con bufidos. “Aún podemos dejar la UE con un buen acuerdo”, insiste. Está dispuesta a que haya una tercera votación, aunque el speaker John Bercow ha dado a entender que no se lo pondrá fácil.

“La gente quiere dejar la UE, terminar con la libertad de movimiento, tener su propia política comercial y que sus leyes procedan de tribunales británicos. Eso es lo que quería Corbyn. ¿Ahora qué quiere usted?”, le ha preguntado May a su contrincante laborista.

El intercambio de intervenciones entre May y el líder opositor, Jeremy Corbyn, ha sido intenso. May ha reprochado a Corbyn que no quiera una salida sin acuerdo mientras hace todo lo posible para que llevar al país a ese precipicio.

Su acuerdo está acabado. Y tampoco ha mostrado liderazgo para poner en marcha la salida sin acuerdo”, dice Corbyn

“La primera ministra se aferra de forma obstinada a que la única alternativa posible es su acuerdo o salir sin acuerdo”, ha dicho Corbyn. “Pero su acuerdo desde anoche está acabado. Y tampoco ha mostrado el liderazgo suficiente para poner en marcha un Brexit sin acuerdo”.

Según Corbyn, una vez que “la primera ministra ha fracasado, el Parlamento necesita escuchar al país. Los ciudadanos necesitan certezas. ¿Cuál es el plan de May?”.

Jobs and industry are at risk, the country is in crisis.

Theresa May must face the reality of the situation she has got herself, parliament and the country into. #PMQs pic.twitter.com/RPpWunRrgD

— Jeremy Corbyn (@jeremycorbyn) March 13, 2019

Una vez más, May ha reiterado su hoja de ruta. Después de que el Parlamento haya rechazado dos veces (por 230 votos en enero y el martes por 149) su Acuerdo, intenta manejar el timón pese a la tormenta. “Usted, dijo a Corbyn, no está de acuerdo con la política del gobierno pero tampoco con la política laborista”.

La primera ministra ha insistido en que quiere salir con acuerdo, al igual que el mundo de los negocios, que “solo teme más que una salida brusca un gobierno laborista”.

Sin embargo, May sabe que los Veintisiete no van a conceder más tiempo si el Reino Unido no especifica para qué lo necesita.

El negociador jefe de la UE, Michel Barnier, lo ha dejado claro: “¿Por qué vamos a seguir hablando. Tenemos ya un acuerdo de salida. El presidente Juncker ya lo ha dicho: no hay más interpretaciones, ni garantías”. La víspera, Barnier incluso advirtió de que sin acuerdo no habría periodo de transición.

The EU has done everything it can to help get the Withdrawal Agreement over the line. The impasse can only be solved in the #UK. Our “no-deal” preparations are now more important than ever before.

— Michel Barnier (@MichelBarnier) March 12, 2019

El primer ministro holandés, Mark Rutte, ha dicho que los parlamentarios parece que no son conscientes de que se hunden como si estuvieran en el Titanic y pretenden evitar la colisión diciendo al iceberg que se aparte de su camino.

“Han perdido el sentido de la realidad”, era el comentario entre los negociadores de los Veintisiete, según señala The Guardian.

Las elecciones europeas, que se celebran entre el 23 y el 26 de mayo, hace complejo aunque no imposible que la prórroga vaya más allá del 22 de mayo. En el próximo Parlamento europeo ya no habrá representación británica, a menos que se queden más tiempo, lo que la UE trata de evitar.

En Londres aún se ríen de sí mismos, pero en Bruselas la sensación es de hartazgo. Llevan negociando con el Reino Unido desde que el ex primer ministro David Cameron aceptó el referéndum, celebrado en junio de 2013. Y la sensación es que los británicos ni quieren estar dentro ni fuera de la UE.

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