El banco, que mañana celebra la junta de accionistas, analiza país por país su denominación que aún mantiene la de las entidades que compró en Latinoamérica o EE UU

BBVA Francés, en Argentina; BBVA Bancomer, en México; BBVA Compass, en Estados Unidos; o BBVA Continental, en Perú. Son algunas de las denominaciones que la corporación presidida por Carlos Torres Vila tiene en muchos de los países donde se encuentra instalado, pero cuya marca comercial podría ser única, sin el apellido nacional correspondiente: BBVA. A secas. Como ya ocurre en España. Esa es la intención que tiene el grupo, tal y como ha reconocido ante el regulador bursátil argentino.

En ese caso, BBVA Francés ha remitido una comunicación a la comisión de valores de ese país en la que explica que «como consecuencia de la decisión del holding, en BBVA Francés se ha iniciado una transición a la marca global 'BBVA', lo que implica que todos los activos identificados con marcas locales pasarán a ser identificados con la marca única 'BBVA'».

El presidente de esa entidad en Argentina, Jorge Carlos Bledel, ha declarado al periódico 'Clarín' que «en el contexto de la transformación digital que el banco viene transitando, la presencia de una marca global es considerada un factor imprescindible para lograr una rápida evolución en términos de servicios financieros digitales». Se busca eficiencia de costos a largo plazo; desarrollo de sinergias globales; mayor facilidad para lograr una expansión a nuevos mercados o sectores; mejoras en la credibilidad digital; y aumento en el valor de la marca.

BBVA estudia en estos momentos «país por país» cuál es la mejor fórmula para desarrollar esta nueva estrategia de marca global, que mejora su reputación al tener el respaldo de la matriz, pero que puede conllevar la propagación de riesgos, en caso de crisis en uno de sus países.

En cualquier caso, esa sería la intención del nuevo presidente en el inicio de un mandato que se ha visto salpicado por la filtración del supuesto espionaje del anterior presidente, Francisco González, al excomiario Villarejo, para evitar el desembarco de otros empresarios en el banco.hace 14 años. Precisamente mañana los accionistas pedirán previsiblemente explicaciones en el marco de la junta que tendrá lugar en Bilbao.

Es la misma estrategia que ya desarrolló en su momento el Santander, cuando unificó todas las marcas de sus entidades internacionales en la del emblema rojo con el nombre de la ciudad cántabra que le vio nacer. Uno de los casos más significativos fue el de la británica Abbey, cuyo nombre desapareció por completo hace unos años. Y así está ocurriendo con la transformación del Popular tras comprar el banco a mediados de 2017.

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