Estados Unidos entrenando para el partido del Mundial de Francia – Mundial femenino de fútbol

Territorios que no tienen una trayectoria ganadora en fútbol masculino si la tienen en femenino por las medidas que realizan para potenciar este deporte

Países como Noruega, Suecia, Estados Unidos o Japón son campeones del mundo, otros como Suecia por partida doble y China son subcampeones. Un palmarés que sería inimaginable en el fútbol masculino pero que es un hecho en el campeonato femenino.

Se repite un patrón en los últimos años. China, Suecia, Estados Unidos, Alemania y Canadá han albergado los últimos Mundiales. Curiosamente, son los equipos que llegan más lejos en el torneo y que se reparten los títulos. Es entonces cuando surge la cuestión de qué influencia tiene el fútbol femenino en estos países y la apuesta que realizan por potenciarlo.

En Suecia, por ejemplo, los contratos televisivos se desarrollan desde 2007, en España el acuerdo entre Mediapro y la Liga Iberdrola data de finales del 2013. Mediáticamente hablando, la liga de ambos sexos tienen prácticamente la misma importancia. El problema reside en que las plataformas televisivas no apuestan tanto por lo femenino debido a que su liga es más consta de solo 22 jornadas. Aun así les permite ser uno de los países puntero en cuanto a fútbol femenino se refiere. El trabajo actual de Suecia se centra en «crear un mayor volumen de clubes de partidos» según Linda Wikstrom, secretaria general de clubes femeninos suecos.

Este país nórdico lleva una década trabajando en implantar el fútbol femenino con los resultados de conseguir federar a 180.000 mujeres -en España recientemente se ha llegado a las 60.000, un 37% más que hace un año-.

Noruega, que cuenta con un Mundial y con la actual Balón de OroAda Hegerberg, ha adquirido una especial relevancia por la renuncia de su jugadora estrella a jugar el Mundial en señal de protesta hasta que se igualen las condiciones entre hombres y mujeres como infraestructuras, equipamiento o medios para entrenar.

Pero lo cierto es que Noruega, junto a Dinamarca, presentan el mismo presupuesto para la selección masculina y para la femenina. La Federación Danesa, desde hace un par de años igualó el sueldo de ambas selecciones reduciendo el de los varones. Futbolistas como el sevillista Simon Kjaer estaba a favor de esta propuesta: «Somos los dos equipos nacionales, estamos juntos y nos responsabilizamos los unos de los otros. Ahora la DBU (la Federación de Dinamarca) también debe estar a la altura de sus responsabilidades» decía el danés.

Con esto han conseguido eliminar la brecha salarial pero ahora están inmersas en la lucha para lograr los mismos requisitos básicos de los que disponen los varones como mejores centros de entrenamiento o tener las mismas facilidades para acceder al fútbol desde que son jóvenes.

Estados Unidos, el país más aficionado

El país norteamericano es el más laureado de la historia con tres Mundiales, y es que es el lugar donde hay más afición por el fútbol femenino, o soccer, como dicen allí. Esta temporada una media de 6.000 personas acudieron a los estadios. Una cifra baja en comparación con los varones, pero muy elevada con respecto al resto de países.

La clave del éxito en fútbol reside en la formación y en formar a los más jóvenes. En Estados Unidos existe una ley federal, Title IX, que garantiza que haya las mismas oportunidades para hombres y mujeres.

Al contrario que en otros países europeos, en el estado americano sí que tienen las mismas instalaciones, presupuestos y becas para ambos sexos. Las universidades juegan un papel crucial para el desarrollo futbolístico de las futuras estrellas: aportan el mismo número de becas indistintamente del sexo para deportes olímpicos. Además, esta ley permite programas dedicados exclusicamente para las mujeres, por lo que potencia

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