BArtomeu durante un actoinstitucional del Barcelona – Fútbol

El presidente renegó del brasileño cuando se marchó al PSG: «Ya no hablaremos de tridente sino de equipo»

Josep Maria Bartomeu era dueño de sus silencios pero prefirió ser esclavo de sus palabras. El hipotético regreso de Neymar al Barcelona dos años después de una salida rumbo al PSG que acabó en los tribunales podría acabar como la parábola del Hijo Pródigo. No obstante, dejaría en evidencia al presidente del club azulgrana, que renegó del brasileño cuando éste depositó los 222 millones de euros de su cláusula de rescisión pocas semanas después de haber prometido amor eterno al Barça con una renovación que le cubría de oro. Neymar ya fue el argumento que utilizó Bartomeu para ganar las elecciones de 2015. Entonces utilizó la delantera formada por el brasileño, Messi y Luis Suárez para formalizar un eslogan vencedor: «Tenemos triplete, tenemos tridente». Luis Enrique acababa de conquistar Liga, Copa y Champions.

No obstante, su discurso varió diametralmente con la fuga de Neymar en 2017. «Este año ya no hablaremos de tridente, hablaremos de equipo», aseguró el dirigente visiblemente dolido y dispuesto a buscarle la cara positiva a la salida de uno de los mejores jugadores del mundo. «Hay que dar por cerrado un capítulo del pasado: Neymar ha formado parte de nuestro club, pero hoy ya es historia», insistía Bartomeu en el Congreso de Peñas. A pesar de ello, el dirigente culpó al brasileño de su salida, asegurando que el club hizo todo lo posible para que continuara, incluso aumentarle el sueldo y pagarle una prima de renovación a su padre (cuestión por la que ambas partes aún están en juicios). «Fue una decisión del jugador. Nosotros hicimos todo lo que estuvo en nuestra mano para que se quedara. Siempre actuando con la responsabilidad que nos toca, respetamos su decisión aunque no la compartamos. Todo tiene un límite y ningún jugador puede estar por encima del Barça», aseguró.

Si Neymar acaba regresando, Bartomeu deberá justificar su cambio de opinión. Aunque posiblemente ya tenga pensadas las respuestas a las comprometidas preguntas que se le hagan. «La decisión de Neymar fuera la que fuese iba a ser buena para el Barça. Si se quedaba, manteníamos a un gran jugador; si se iba, ingresábamos una gran cantidad. Este dinero servirá para fichar y mejorar nuestro patrimonio», justificó entonces. El recuerdo de su buen rendimiento deportivo, la petición del vestuario o darle a Valverde a uno de los mejores futbolistas del momento para que acometa el asalto a la Champions serán seguramente argumentos que estarán encima de la mesa, aunque hace dos años pensara que la salida del paulista mejorara el juego colectivo del equipo.

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